Ubicación, precio, vista, acabados, parqueadero. Durante años esas han sido algunas de las preguntas habituales antes de tomar un inmueble en arriendo o comprar vivienda.
13 Agosto 2026 Por Fabián Zabala Vega Gerente Legal-Central de Arrendamientos.
Los recientes temblores sentidos en Colombia nos recuerdan que debería agregarse otra variable a esa decisión: el riesgo.
No se trata de vivir con miedo ni de convertir al comprador o arrendatario en ingeniero estructural. Se trata de hacer mejores preguntas antes de elegir el lugar donde vamos a vivir.
1. ¿En qué año fue construido?
La edad de un edificio no determina, por sí sola, su seguridad. Pero sí permite hacerse una primera idea del marco técnico bajo el cual pudo haber sido diseñado.
Colombia ha aprendido de sus propios terremotos. Después del devastador sismo de Popayán de 1983 se expidió el Código Colombiano de Construcciones Sismo Resistentes de 1984, primera normativa obligatoria de este tipo en el país. (SGC)
Posteriormente llegó la Ley 400 de 1997 y la NSR-98; y desde 2010 el país cuenta con la NSR-10, que ha recibido posteriores modificaciones y actualizaciones. (Suin Juriscol)
Por eso, preguntar cuándo fue construido y bajo qué norma dejó de ser un dato meramente histórico.
2. ¿Ha tenido modificaciones o reforzamientos estructurales?
Una remodelación estética es una cosa; intervenir elementos estructurales es otra. Conviene conocer si el edificio o el lugar que quieres comprar o tomar en arriendo ha tenido modificaciones importantes, reforzamientos, evaluaciones de vulnerabilidad o intervenciones posteriores a su construcción.
Y una precisión: decir que un edificio es “sismorresistente” no significa que sea indestructible. Significa que fue diseñado y construido conforme a determinados requisitos destinados a reducir el riesgo frente a movimientos sísmicos.
3. Si es propiedad horizontal, ¿está adecuadamente asegurado?
Esta pregunta debería volverse habitual.
La Ley 675 de 2001, que regula la propiedad horizontal en Colombia, establece como obligatoria la contratación de pólizas que cubran los riesgos de incendio y terremoto sobre los bienes comunes susceptibles de ser asegurados.
Pero no basta con preguntar si “hay una póliza”. También importa conocer qué bienes están asegurados, por qué valor, cuáles son los deducibles y si existe riesgo de infraseguro. Una póliza existe para algo especialmente importante después de una catástrofe: permitir capacidad financiera de recuperación.
4. ¿El edificio sabe qué hacer durante una emergencia?
¿Existe plan de emergencias? ¿Las escaleras y rutas están despejadas? ¿Hay señalización? ¿Punto de encuentro? ¿Protocolos conocidos por residentes y personal de vigilancia?
La infraestructura importa, pero la capacidad de reacción también.
5. ¿Qué riesgos tiene el entorno?
Edificios vecinos, fachadas, vidrios, postes, redes eléctricas, taludes o construcciones deterioradas pueden aumentar la exposición. Incluso el punto de encuentro merece ser observado: no todo espacio abierto es automáticamente un espacio seguro.
Una nueva forma de mirar un inmueble
La gestión del riesgo comienza mucho antes de la emergencia: identificando, analizando, evaluando y haciendo un tratamiento adecuado de los riesgos.
Así que la próxima vez que visite un apartamento, además de preguntar:
“¿Qué vista tiene?”
quizás convenga agregar:
“¿Cuándo fue construido, cómo está preparado y qué tan bien está asegurado?”
Recuerda que en central de arrendamientos además de asegurar tu renta, somos expertos en riesgos.

















